EL ECLIPSE DE UNA ESTRELLA

Soy combustible, amasijo de defectos y de penas, me pueden las ilusiones, pues no gozo de pasiones, definición de un mundo que marcó mi estela,
y mis añoranzas prenden de hilos de seda.
Volcan en otros tiempos, hoy se me secó la lengua,
y desaparecieron de mí, canciones y quimeras.
Todo en esta vida es fugaz, y solo me quedan recuerdos
que se ocultan en mi noche, como lo único que enreda.
Esa es mi condena, que yo esgrimo sin verguenza
en forma de ritmos y huellas, de aquella que fue mi esencia,
Tiempo efímero de vida pasajera, de reloj parado,
momentos pasados, que si pudiera renovar quisiera
viviendo tu sonrisa, aprovechando momentos,
desatando tu fuego, viviendo tu entrega,
recuperando a la vida, la que es un alma en pena.








Quini dijo
Hola, POETA, perdona por la osadía de que una vez
asomado a la verja de tu jardín (varias veces visitado),
haya deseado pasar a estrecharte la mano....
Espero ser bien recibido, los versos me parecen muy buenos, me encanta el ponderado equilibrio entre software y hardware, siendo éste último muy directo y profundo. Repito, bueno, bueno.
Un pequeño y humilde “pero”... a mi pobre entender.
Las referencias astronómicas no cuadran mucho con el poema: en un eclipse, hay un parámetro de tiempo limitado, tras el cual el objeto eclipsado vuelve a verse; en el sentimiento del poema se transluce que el tiempo pasado, aun, punzante en el fondo, no volverá.
Por otra parte una estrella poco tiene que ver con una estrella fugaz, ni en concepto ni en características, ésta última difícilmente se puede asociar a esa maravillosa gente que pasó por nuestra vida dejando su huella indeleble en el alma.
Disculpa por criticón, un abrazo, POETA.
21 Junio 2007 | 12:52 PM